Ansiedad

La ansiedad es una respuesta fisiológica natural adaptativa de nuestro cuerpo cuando se encuentra en situaciones percibidas como potencialmente amenazadoras o peligrosas, ya sean reales o imaginarias.

Precisamente, esta respuesta nos permite poner en marcha los sistemas biológicos necesarios para poder actuar ante ese peligro, normalmente, en primer lugar, desencadenando respuestas defensivas de lucha o huida. En segundo lugar, cuando percibe que no puede ni huir ni escapar, desencadena respuestas de bloqueo-colapso, paralizando el cuerpo, como si nos congelaramos.

Estos sistemas de defensa son respuestas funcionales que tienen el objetivo de protegernos de la amenaza/peligro y así poder sentirnos seguros y a salvo.

 

Síntomas de la ansiedad

Grayscale Photo of a Man Surrounded by Hands
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Taquicardias

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Tensión

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Hipervigilancia

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Hormigueo

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Dolores musculares

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Hiperventilación (sensación de ahogo)

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Dolor de cabeza

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Mareos

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Irritabilidad

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Nerviosismo

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Rigidez muscular

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Cansancio

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Insomnio

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Preocupacion excesiva

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Problemas de memoria

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Dificultad para concentrarse

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Sudoración

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Temblores

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Palpitaciones

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Agitación motora

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Naúseas

Es NORMAL sentir alguno o varios de estos síntomas a lo largo de nuestra vida. Cada persona puede presentar cuadros de distintos síntomas, no teniendo por qué ser iguales entre diferentes personas. 

Lo que sí compartimos todos los seres humanos es que estamos diseñados y preparados para poder soportar esta activación de nuestros sistemas durante un periodo de tiempo determinado. El suficiente para poder resolver la situación que nos ha generado la sensación de amenaza y peligro.

Por tanto, teniendo esto en cuenta, NO podemos considerar que la ansiedad sea “mala”. Todo lo contrario, muchas veces es necesaria para poder activarnos y actuar en consecuencia. Nos permite movilizarnos para desempeñar mejor la actividad que tengamos pendiente: una exposición en público, un examen, una tarea, etc…

Man Touching Back of the Head with Hands
grayscale photo of man covering his face with his hand

¿Pero qué ocurre si esos sistemas se activan con demasiada frecuencia?


¿
Qué ocurre si constantemente nos encontramos en situaciones de amenaza o peligro (real o imaginado)?

¿Qué ocurre si nuestro cuerpo se encuentra demasiado tiempo conectado a los sistemas de alerta y alarma?

Sentir esos síntomas de forma prolongada y duradera en el tiempo puede provocar efectos secundarios perjudiciales a largo plazo, llegando a provocar que la persona que lo sufre enferme, tanto física como psicológicamente, pudiendo dar lugar a cuadros patológicos mayores como fobias, ataques de pánico, trastornos por estrés, trastornos del sueño, trastornos somáticos, entre otros.

grayscale photo of man covering his face with his hand

Por esta razón, muchas personas tratan de “quitarse” la ansiedad, arrancarla de raíz, buscando fármacos o técnicas que les puedan servir como píldoras mágicas de efecto inmediato que les quite el malestar, frustrándose en el intento cuando no lo consiguen. 

La verdad oculta detrás de todo esto es que la ansiedad no desaparece, porque realmente no es el problema.

Solo es el mensajero que está avisando de que existe un problema (amenaza-peligro) mayor, y que tenemos que intentar resolverlo para poder volver a estar en calma. Pero no es el “problema” en sí. Es desagradable y molesto, pero tan solo es el mensajero.

TRATAMIENTO

Para poder conseguir que no cause tanto malestar emocional, primero debemos entender qué está causando que nuestro cuerpo necesite estar conectado al sistema de alerta de nuestro organismo, encontrar el motivo o los motivos que desencadenan esa respuesta defensiva, para finalmente hacernos cargo de ello y encontrar las herramientas que nos ayuden a poder resolver, o intentar resolver, el verdadero problema que genera la ansiedad.

Además. es muy importante aprender a gestionar de manera más sana y funcional la propia ansiedad, mediante técnicas concretas que ayuden a regular el sistema nervioso para poder volver a un estado óptimo de calma y relajación. 

JOSE FUENTES

PSICOLOGÍA

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