¿ES BUENO EL HUMOR EN TERAPIA?

El humor es una herramienta terapéutica muy potente que bien utilizada nos permite generar un clima de confianza y respeto desde el que abordar problemáticas difíciles en terapia.

La risa nos permite rebajar y liberar la tensión emocional que produce conectar y hablar de ciertos temas que pueden ser complicados a la hora de abordarlos. El mejor ejemplo para entender esto es el famoso y conocido humor negro. A través de un acercamiento humorístico se pueden abordar temas que generan dolor a la humanidad, pero que han formado y forman parte de ella, y que por tanto, merecen ser tratados, siempre con y desde el máximo respeto.

El humor es antagónico del miedo y del dolor. Cuando nos reímos de manera genuina conseguimos aumentar nuestros niveles de endorfinas, generando una sensación de bienestar y calma, así como reducir los niveles de cortisol (hormona del estrés).

Esto a su vez, nos permite tomar distancia emocional con el problema sin fusionarnos con el dolor que nos puede provocar, facilitando que posteriormente nos podamos acercar progresivamente a esas emociones dolorosas con el objetivo de procesarlas e integrarlas. Gracias a esa distancia emocional, también podemos observar el problema desde otra perspectiva, favoreciendo su cuestionamiento y reflexión.

No obstante, es importante tener en cuenta que el humor es una estrategia de afrontamiento emocional que evita conectar con el dolor, por lo que en terapia NO podemos quedarnos únicamente parapetados tras esta defensa emocional. Tenemos que entender que es una manera de trivializar, de amortiguar, de dosificar dicho dolor, para poder trabajarlo y reducirlo después.

El dolor solo se supera de una manera: atravesándolo y aprendiendo que tienes recursos para sobreponerte ante él

 

El humor es un código a través del cuál las personas nos podemos comunicar. Si ambas personas entienden y comparten ese código, en este caso, entre terapeuta y paciente, puede generar y reforzar el vínculo terapeútico seguro, haciendo que el paciente se sienta más cómodo, relajado, y aceptado por su terapeuta, ya que este entiende, valida y comparte dicho código, generando así una sensación de conexión, confianza y comodidad dentro de la terapia.

Normalmente, acudir a terapia podemos asociarlo a hablar de nuestros problemas, de las cosas cotidianas de la vida que más nos duelen, llegando a generar sensaciones de rechazo en algunos puntos del proceso terapeútico. De esta manera, se puede conseguir ese clima de “buen rollo” en el que a pesar de lo doloroso, es un tiempo y espacio, en el que el paciente se siente lo suficientemente cómodo como para poder seguir trabajando en ello.

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta, es que el humor es algo muy subjetivo e individual, por lo que su uso en terapia dependerá del paciente, de sus códigos, de su manera de ser y de sus estrategias de afrontamiento. Como cualquier técnica terapeútica, hay que entender y conocer cuándo, cómo y a qué paciente le va a beneficiar y a cuál no, ya que algunos pueden entenderlo como falta de respeto, de seriedad, insensibilidad, o intento de ridiculizar por parte del terapeuta, siendo contraproducente.

EN RESUMEN: Es crucial que el humor no minimice las emociones o el dolor del paciente. Es una herramienta terapeútica MÁS que se puede usar como complemento, nunca como vía de escape o sustitución del trabajo terapéutico profundo.

Si has llegado hasta aquí, y crees que es tu momento de comenzar terapia, no dudes en contactarme sin compromiso. Estoy aquí para ayudarte.

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JOSE FUENTES

PSICOLOGÍA

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