¿POR QUÉ CADA VEZ HAY MÁS PERSONAS QUE

ACUDEN AL PSICÓLOGO?

Desperate young ethnic female millennial crying on couch and wiping tears

LA IMPORTANCIA DE ACUDIR A TERAPIA

La salud mental va rompiendo barreras y haciéndose un hueco entre el autocuidado básico de las personas, al igual que lo ha hecho la salud física.

Todo el mundo tiene aprendido y normalizado que si se encuentra mal fisicamente, ya sea por un virus, una tendinitis o una muela, puede acudir a determinados especialistas para intentar poner solución al problema. Lo más probable es que busque cita para su médico de cabecera, fisioterapeuta o dentista de confianza si el dolor no remite, a ver qué le comentan.

Sin embargo, esto no ocurre tanto con la psicoterapia. Durante mucho tiempo ha existido un tabú predominante a la hora de reconocer que no somos superhéroes ni superheroínas que pueden con todo. A veces, nos podemos sentir ansiosos, frustrados, enrabietados, avergonzados, y no sabemos muy bien cómo manejar todo ese amalgama de emociones que sentimos, pero “es mejor no compartirlo”, “ni mostrar que podemos ser vulnerables”, no vaya a ser que esté “loco/a”, que sea “débil” o “flojo/a”.

Por suerte, esta mentalidad está cambiando, y cada vez son más las personas que necesitan, piden y comparten que acuden a terapia psicológica, aceptando esta rama como una rama sanitaria básica más del abanico de especialistas a los que acudir si tengo un malestar, ya sea físico y/o mental.

Considero que al menos una vez en la vida es muy recomendable acudir a terapia psicológica. Del mismo modo que me parece inconcebible llegar hasta la vejez sin haber acudido a un especialista de la salud, del tipo que sea. 

¿Os imagináis llegar hasta los 70 – 80 años sin haber acudido al dermatólogo, oftalmólogo, urológo o ginecólogo? Tampoco me lo imagino sin acudir a un psicólogo.

 La terapia sirve, principalmente, para adentrarse en nuestro mundo interior, en nuestra estructura de personalidad, en nuestra psique, para comprender mejor nuestra historia, entender cómo hemos llegado a ser la persona que somos, para aprender a gestionar aquellas dificultades que puedan aparecer a lo largo del camino y conseguir manejarlas de una forma que nos permitan vivir una vida funcional, sana y equilibrada. 

Les explico a mis pacientes que la vida es un oceano, una cantidad vasta de agua en la que nos encontramos inmersos, flotando e intentando (sobre)vivir. En general, nos vamos a encontrar días soleados, con el mar en calma y disfrutando de la tranquilidad del momento. Sin embargo, habrá otros que nos encontremos con mal tiempo, tormenta, con el mar enfurecido y sufriendo por ver cómo salvar el barco.

Tenemos que aprender a vivir en el océano. Tenemos que aprender a disfrutar de aquellos días en los que el mar está tranquilo y saborear ese bienestar, pero también tenemos que aprender a manejar los días que hay tormenta y el mar nos lo ponga más complicado. Lo que no podemos pretender es pelear contra el propio mar, luchar contra sus olas, intentando hacer que desaparezcan. Lo más probable es que si nos empeñamos en luchar contra el mar, perdamos. Pero lo que sí podemos hacer es aprender a vivir en él, aprender de qué manera podemos surfear las olas (cuando aparezcan) y conseguir pasar las tormentas de la mejor manera posible, que seguro que de vez en cuando surgirán.

Al fin y al cabo, lo que todos queremos, es no hundirnos, y mantenernos a flote hasta llegar a tierra. ¿no?